Llama, no importa la hora que yo estoy aquí, entre las cuatro paredes de mi habitación y es importante al menos decirte que esto de tu ausencia duele, y no sabes cuánto. Ven, aparece, tan sólo comunícate que cada hora es un golpe de desolación. Es demasiado aburrido no estar a tu lado. Ven que mi alma no quiere dejarte ir, que los minutos me acechan, aquí todo es gris, que al rededor todo es miedo y desesperanza. Ven que nunca imaginaba cómo estar sola, que no es nada fácil cuando te derrotan, que no sé qué hacer, que ya no queda nada de nada.
No me enseñaste cómo estar sin ti.