
Cubrí mis ojos con mis manos y luego imaginé que estabas ahí de pie disimulando por mí. Cierra la puerta ven y siéntate cerca que tus ojos me cuentan que te han visto llorar, llena dos copas de recuerdos e historias que tus manos aún tiemblan si me escuchan hablar. Tú cuídate, aquí yo estaré bien; olvídame, yo te recordaré.