No le des el placer a nadie de amargarte la vida. Cuando hablen mal de vos, no dejes de sonreír, porque tu herida es la que impulsa la amargura y el placer del victimario. No te dejes caer, todos y cada uno de nosotros damos para hablar, sea bueno o sea malo, sea una intención de destruirnos o una simple realidad adversa, no dejes que se convierta en algo totalmente importante para vos. Recuerda que no dependes de lo que dicen los demás, sino de lo que vos realmente sos, no dejes que nadie nuble un dia soleado, solo dejalo pasar, que de cada palabra mala hay algo bueno para sacar. ¡SONREÍ!