
Es un lujo… detenerse unos minutos delante del mar y contemplar las olas que mueren en la playa desierta, descubrir una pequeña joya botánica escondida detrás de una roca u observar un grupo de aves sobre un rincón del paisaje.
La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.